MI BALANCE 2019

Este año aprendí a escucharme más a mi mismo, dejarme llevar por mi intuición. Vivimos en una sociedad en donde todo el mundo te da su parecer de cómo tienen que ser las cosas... qué loco eso ¿no? ¿Cuándo nos volvimos guías de la vida de los demás? Todo el mundo necesita recomendarte algo como si uno no pudiera explorar su propia experiencia. Si esa peli gusto, te tiene que gustar, si ese lugar está bueno, tenes que ir. Que manera de filtrar oportunidades o posibilidades. Las experiencias son personales, aprendí a llevarme bien con eso.

"Esa manía de que las cosas que hacemos tienen que ser aceptadas por otros, provoca que muchas personas escondan facetas suyas" (Merlí)
Soy de los que creen que, a pesar de todo, uno puede atravesar las circunstancias de una manera positiva. Yo aprendo todos los días algo nuevo. De lo bueno y de lo malo. Aprendo mucho de Pedro y con Pedro. Amo cada día más a mi compañera. Mi vida es mucho más fácil con ella porque ella lo hace más fácil. Me gusta el complemento que hacemos. Apuesto a mi familia. Entiendo fácilmente cuál es mi lugar en cada cosa que hago. Aprendí que el tiempo ubica las cosas en su lugar. Aprendí a escuchar lo que no se dice y a mirar lo que no se ve. Es mentira que recibís lo que das. Es mentira que cosechas lo que sembras. Son mentiras las frases hechas. No existen las críticas constructivas porque siempre son subjetivas. Este año deje de ver la tele de aire, en general es gente hablando de cosas (o de gente). Doy gracias por la existencia del término ondemand. Qué manera de ver series, y que buenas todas. Fui mucho al cine, poco al teatro. Me flasheo el Joker y me impactó Chernobyl. Fuimos a Disney. Cambiamos de gobierno. Adoptamos a Sky. Escribí mucho (muchísimo), esperemos que de frutos. No hice deportes. Probé el caqui. Acepte que la cerveza roja es la que más me gusta. Entendí la diferencia entre el rap y el trap. Descubrí canciones de trap que me gustan. Afiance mi amistad con Netflix y Spotify. Le creí a mucha gente que no se lo merecía. Cambie de celular y limpie contactos. Puse luces de navidad en mi balcón. Cambie de perfume y de yerba tres veces. Me gustó una canción de Tini. Reafirmé mi pasión por lo agridulce. Probé sushi con filamentos de caramelo y se zarpa de rico. Amo las cebollas y los morrones caramelizados. Me gusta el jugo de uva. Sostengo que la chocotorta me empalaga. Me gusta el reality malafamero. No leí libros, pero leí muchos comentarios inteligentes en varios hilos de twitter (soy fan de los hilos). Me gusta la mermelada de frutos rojos de Dia y el pan dulce de Don Satur. Me gustaría que la navidad sea más parecida a la norteamericana (dormir y despertar con los regalos). Siempre quise que Daryl sea el protagonista de TWD y ahora que lo es, ya no veo la serie. Sigue sin gustarme el fernet y aún no aprendí a chiflar. Quisiera que Chacarita se transforme en un club serio y que juegue como en 2016. Espero que, a futuro, los Martín Fierro Digital armen buenas ternas hechas por gente idónea. Pienso que sería lindo un mundo sin acomodos. Me gustaría que el talento tenga peso por sobre otras virtudes. Descreo de los meteorólogos. Deseo que las galletitas de limón de Habanna no sean tan caras. Me gaste un montón de plata para ver la ultima de StarWars y valió la pena. Friends cumplió 25 años y confirmo que, para mi, es la mejor serie de la historia. En mi ranking Chandler va primero, Ross va segundo. Creo en la ley de atracción, pero también creo en la cultura del trabajo. Celebro que el 24 hubo pocos estruendos artificiales. Sueño con un mundo mejor, sé que es posible.
FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS. Ojalá el 2020 traiga estabilidad económica, cívica y emocional.

MI BALANCE 2018

Revisando mis últimos balances, me di cuenta que se repite el patrón del aprendizaje. Parece que de eso se trata vivir. Estamos en una revolución de aprendizajes y eso está muy bien. Adaptarse y aprender. Ser y dejar ser. Soltar... pero solo cuando la decisión en cuestión no perjudica a terceros. Es un término que, a veces, suena egoísta y odio el egoísmo. Pero fuera de eso... si, estoy de acuerdo en soltar. Soltar lo malo, lo tóxico, lo dañino... soltar aquello que nos hace mal.

Siempre me apasionó dibujar, aprendí desde chico a conocer la variedad de los colores, las gamas, los grises. No me quedo solo con los colores primarios, salgo de la comodidad de lo ya establecido. Ni es todo color de rosa, ni es todo negro y blanco. Lo siento. No tengo ese sistema de pensamiento binario por el cual si no es una cosa es la otra por decantación. Me gusta la contradicción. Me gusta la variedad. No me caso con ideas y eso me da libertad. Huyo de estar constantemente entre la espada y la pared. Me siento cómodo con la simpleza, lo complicado también puede ser simple y viceversa. 

Terminó para mi un año lindo pero difícil, con algún que otro sin sabor y muchas cosas buenas que por suerte amenizaron bastante mi estadía en la Tierra, en este último lapso anual.

Para el 2019 me propuse metas nuevas, espero poder alcanzarlas.

Deseo que para todxs sea un buen año y cambie un poco este clima de incertidumbre.

Sean felices y confíen en el amor. Es lo único que nos va a salvar.

MI BALANCE 2017

Busco por dónde empezar y me cuesta una bocha. Fue un año complicado, que pasó muy rápido y tuvo de todo… fue como una montaña rusa con tornillos flojos, pero bien pintada. Un año especial que, si lo tengo que catalogar, fue de: “Aprendizaje”. Hay un dicho que dice “A veces se gana y a veces se aprende”, bueno… este año aprendí. También gané, sería injusto no resaltar lo bueno… pero sobre todo “aprendí”. Aprendí muchísimo. Me desilusione bastante y eso estuvo bueno. La desilusión siempre concluye en aprendizaje. La desilusión me sirvió porque me obligo a pensar, a reflexionar, a entender muchas cosas de mí y de los otros. Estamos atravesados por una doble moral espantosa y eso es duro. No hay palabra, no hay compromiso, nadie dice “gracias”, no se devuelven llamados, se clavan vistos por doquier, todo da igual. No nos estamos escuchando, estamos esperando que el otro se calle para poder hablar. Nos hemos mal acostumbrado a minimizar la opinión del que piensa diferente, se exige libertad y se condena al que piensa diferente. No hacemos mea culpa. Nadie es tan perfecto como para señalar que alguien está equivocado. Nadie es infalible. Nada es peor ni mejor, porque cada realidad es diferente. Cada vez que comparto una reflexión en redes, al toque tengo atacantes y defensores como si se tratara de una competencia por la razón y la verdad... cuando en realidad cada uno vive se propia verdad ¿Porque nos cuesta tanto convivir con la idea del otro? Tenemos que poder modificar ese error, es fundamental para crear un futuro prometedor. El cambio más profundo empieza por uno… y ojalá podamos entenderlo en algún momento. A veces pienso si se justifica tanto esfuerzo para una única vida… me pregunto cosas como: ¿En qué momento lo superficial paso a ser más importante que lo espiritual? ¿Por qué seguimos apoyando preconceptos antiguos? ¿A quién hay que ganarle? ¿Contra quién competimos? ¿Por qué nos mentimos descaradamente? ¿Por qué nos importa tanto el qué dirán? ¿Desde cuándo somos tan negadores? ¿Por qué exageramos tanto la victimización? Preguntas que no tienen respuestas, porque cada uno contestaria algo diferente.

Intentemos ser cada día un poco más honestos, verdaderos y vivamos el presente, que cada día de nuestra única vida es una única oportunidad para ser felices. Hay que sacarse el cassette de los otros y generar un discurso propio. Basta de copy-paste. Basta de odio. Basta de violencia. Basta de mirar siempre el vaso medio vacío.

Mi deseo más profundo es sanar la cicatriz que me deja este 2017 y seguir adelante; No es profunda pero molesta, son esas cicatrices que pican con la humedad, no están, pero están. A pesar de todo, voy a seguir creyendo en el otro, porque está en mi esencia. Mi refugio es la familia, mi hijo y mi mujer son el motor de todo. Ojalá, mi esfuerzo algún día valga la pena. Hace 10 años aprox. era soldador metalúrgico y un día me la jugué. Cada año, en cada proyecto propio, siento un crecimiento profesional extraordinario y voy por más. Cada día voy por más. Es difícil, es inconstante, pero me creo el cuento del luchador incansable. Me sirve para seguir adelante.

Apuesto al 2018, el año del perro que representa la ternura, la fidelidad y la felicidad. Yo soy perro… tiene que ser un gran año para mí y ojalá lo sea para todos.

MI BALANCE 2016

Todos los años me propongo hacer un balance, me siento frente a mi computadora y arranco escribiendo, casi por inercia, explicando lo que voy a hacer. En fin, eso que acaban de leer. Respiro, tomo unos mates y pienso, recuerdo, analizo, reflexiono... el 2016 fue un año muy particular. Fueron como dos años en uno. Transite un camino vertiginoso a elección; por la simple razón de no quedarme en mi zona de confort muy a pesar de mi mismo. Mi alerta de aburrimiento se encendió justo a tiempo. Es difícil tomar decisiones tan cruciales en ciertos momentos en donde aparentemente está todo bien... pero que va, no vivo de apariencias... por eso, una vez mas... me anime. Me anime a soltar, me anime a lo nuevo. Arriesgar forma parte de mi ADN y me deje llevar por mis impulsos. También aprendí... mucho aprendí. Por ejemplo, aprendí a desconfiar de las personas que demuestran ser lo que intuitivamente sé que no son. Aprendí a confiar mas en mi intuición... ya dejé de regalar oportunidades. Es muy difícil, más que antes, llegar a mi corazón. No es moco de pavo conseguir mi afecto, muy pocos lo logran. No digo que sea codiciado, no me importa si lo es, solo digo que es difícil. Soy frio y calculador. Transparente. Honesto. Tajante. Determinante. Soy verdadero. Soy de pocas palabras, aprendí a mejorar esas pocas palabras para que sean cada vez menos pero más concisas y contundentes. Aprendí a ser otro. Soy otro. Reconozco dos bisagras que dieron pie a mis cambios de personalidad más profundos. Ambas se relacionan con el amor. El amor cambia, transforma, el amor todo lo puede. Aprendí a escuchar las opiniones ajenas, aceptarlas e incorporarlas sin dejar que hagan metástasis... sigo confiando plenamente en mi opinión. Soy fiel a mí mismo... respetuoso con los demás, pero fiel a mi mismo. En 2016 termine de confirmar la teoría de que "mente superior domina mente inferior", me llevó un tiempo aplicarla, pero una vez que la entendí... ya es parte de mi cotidiano. Mejor solo que mal acompañado. Sufrí desilusión. Rocé la frivolidad y resulte ileso. Tuve un accidente y también resulte ileso. Ambos fueron fuertes impactos. La hipocresía resulta moneda corriente. La envidia es el veneno de los mediocres. No tengo una coraza de acero, las cosas feas me duelen. Hay cosas que me afectan más que otras. Soy fuerte y vulnerable a la vez, según la ocasión. Los problemas son descartables y depende de uno no quedarse enganchado.  Nuestras acciones nos definen. Los antecedentes nos preparan. Apuesto al cambio. Soy paciente. El que se enoja pierde. El que no arriesga no gana. Hay que saber esquivar la boludez y entender que existe la contradicción. No hay que temer a la contradicción, cada dia nos levantamos diferentes, y eso es crecer. Las tumbas son para los muertos, las flores para sentirse bien. La vida es para gozarla, la vida es para vivirla mejor. Espero con ansias el 2017. El año del Gallo. El despertar de su canto puede iniciar una nueva era. Apuesto al futuro. Apuesto al amor y a ser cada dia un poco mejor. Aguante todo.

MI BALANCE 2015

Generalmente suelo hacer balances sobre la enseñanza del año que paso. El 2015 fue un año de mucho enriquecimiento, fue clave para comprender que rol ocupo en cada lugar y cuál es el eje verdadero que le da rumbo a mi vida, a mi "que hacer" terrenal. Fue un año de cambios, para algunos buenos, para otro malos... pero cambios al fin. El fanatismo es malo, es irracional. No hay que ser fanáticos de nada, porque eso te vuelve inversomil. Aprendí que a veces es mejor permanecer callado, observándolo todo... porque las cosas que no están bien no se corrigen por mi forma de pensar o por mi discurso, se corrigen solas, caen por su propio peso, siempre es cuestión de tiempo. Confrontar por confrontar es malo para la salud y solo termina enriqueciendo al que sabe ceder, al que escucha estoico sabiendo que su contrincante esta equivocado y ya, el ofuscado siempre pierde. Deje de buscar socios para mi verdad, porque comprendí que en definitiva la verdad nunca es una sola, tiene variantes, infinitas... todo es depende de que lado mires las cosas y lo mas eficiente, es aprender a convivir con las verdades de los demas, comprendiéndolas y aceptándolas, solo hay que ponerse en el lugar del otro y entender cuál es su visión. Tener un hijo es lo más maravilloso del universo, te devuelve amor y te vuelve invencible. No se necesita nada más. Yo elegí el camino del amor, el camino de la familia... el resto de las cosas van y vienen, dejo que fluyan y que me sorprendan. Soy un convencido de que sin amor no hay nada.

MI BALANCE 2014

 

Todos los años escribo una especie de balance final, una suerte de pensamiento reflexivo que me ayuda a tomar impulso. Me hace bien mirar para atrás porque me noto diferente y disfruto de los cambios, de la transformación, del crecimiento, y sobre todo aprendo de los errores. Hace un año atrás me enteraba que iba a ser padre, hoy disfruto de Pedro, de cada día de Pedro, de cada paso como Papá y eso me llena de amor. Es maravilloso vivir inmerso en el amor en una época de guerra casi civil, donde la inseguridad nos convirtió en seres paranoicos, desconfiados, egoístas... porque la inseguridad no es solo provocada por malvivientes que a través de la violencia nos despojan de nuestros logros materiales llegando a quitar vidas innecesariamente, también existe la inseguridad laboral, económica, social, en la salud, en la educación, en la justicia y poniéndole humor, hasta inseguridad meteorológica tenemos, porque ni en los meteorólogos se pueden confiar. Todo muto, todo sufrió una metamorfosis de involución. Yo perdí la memoria, ya no recuerdo los teléfonos de mis parientes, y eso también es involución. Pero miro el lado bueno, lo miro a Pedro y en sus ojos encuentro la paz, proyecto el futuro, la miro a Agustina y encuentro la confianza, el amor, la prosperidad.... y creo que eso me puede salvar. No creo en los sueños, creo en las metas. Los sueños se vuelven inalcanzables, las metas se vuelven posibles. Desde hace mucho tiempo se dice que "de política y religión no hay que hablar", y creo que cometimos un grave error asintiendo y apoyando ese disparate. Eso nos llevo a lo que somos hoy, un país sin posibilidad de dialogo, una sociedad que defiende su ideología a pesar de saberse equivocado. A nivel personal, encontré en mi familia y en mi trabajo la válvula de escape. No me hago el desentendido, porque prefiero entender, pero aprendí a no ser combativo y a respetar la opinión ajena. Aprendí a encontrar en los discursos el "porque", el antecedente, la causa... entonces mi recepción cambio. Ya no espero nada de nadie, solo creo en mi. Fue un año intenso, "Chicos Católicos..." fue el caballito de batalla, la llegada de Pedro fue sanadora y el campeonato de Chaca fue la frutillita que faltaba. Hay que quererse más. Hay que mirar hacia los costados con caridad y sin soberbia. Hay que dejar de sentirnos enemigos. Nadie, absolutamente nadie tiene la verdad. Somos opciones. Somos diversidad. All you need is love. Say no more.

 

 

MI BALANCE 2013

 

Miro a mi alrededor y me pregunto: ¿Quién tiene la verdad?, ¿Quién puede decirme fehacientemente a donde vamos a parar?, cual es el camino, como continuar, como pensar... ¿Quién?, ¿Alguien puede levantar la mano y decirme "yo" con seguridad?. Por eso juego mi juego, mi propio juego. Yo decido y decidí como vivir. De un tiempo a esta parte me propuse ser feliz con lo que elijo y con lo que tengo, es solo una cuestión de actitud, una decisión, una forma de plantearse la vida... de plantarse frente al sistema y de adaptarse a que nada va a ser como yo quiero, pero con la inteligencia suficiente como para transformar todo a mi favor. No hay secretos, no hay formulas, hay acción, motivación, hay fuerza. Sobre una misma cosa hay infinitas miradas, está en uno enfrentarse como rivales a quienes piensan diferente o entender que somos diferentes y enfrentarse a uno, o al ego de uno, para aceptar la convivencia con las otras miradas, con las otras ideas. Aprendí a construir en vez de quejarme, a solidarizarme en lugar de esquivar la realidad que nos toca, a comprometerme en lugar de mostrarme indiferente. Se gana tiempo ayudando a los otros y a veces un hermoso gesto, solo un buen gesto, es mas efectivo que combatir violentamente contra lo que no hoy no va a cambiar. Hay que confiar en esos gestos, en ese granito de arena que construye un desierto. 

Con esos pequeños gestos algo vamos a lograr, estoy seguro. Fue un año muy bueno, pero no solo por las cosas buenas, hubo cosas malas, uff si las hubo y gracias que las hubo porque me ayudaron a madurar un poco mas. Entendí que con la desesperación no se resuelve nada, aprendí a ceder, eso me obligo a pensar y por consecuencia a crecer. Laboralmente fue un gran año, "Chicos Católicos..." fue y es la enseñanza de que se puede y los cimientos de lo que se viene. Hace poco me case con la mujer que amo desde hace mas de 9 años. Apuesto al amor, a la familia y a las cosas que me hacen bien, esa es mi receta. Este 2013 me dio de todo, inclusive lo mas importante de mi vida. Y eso me conecta feliz con el 2014, me genera expectativas de lo que se viene con el pecho inflado y los pies sobre la tierra (aunque volando de la alegría y sonriendo de felicidad). En mi mujer y en mi familia tengo el refugio, el futuro y la prosperidad.  .

© 2012 by Juan Paya. Todos los derechos están reservados.

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now